“Wir glauben, dass noch andere Familien geflohen sind”, sagt Detective Martinez. “Andere Familien, die unter falschen Namen leben und sich vor Schulden oder Drohungen verstecken. Der Fall Miller ist vielleicht nicht einzigartig; es ist einfach das einzige, das gelöst wurde.”
Für die Amish-Gemeinschaft von Holmes County war Ruths Offenbarung sowohl eine Erleichterung als auch ein Trauma.
“Wir haben zwanzig Jahre lang um die Millers getrauert”, sagt Bischof Hochstetler. “Wir beteten für sie, wir erinnerten uns an sie, wir erzählten Geschichten über sie. Zu wissen, dass sie all die Zeit am Leben waren, dass sie so viel Angst hatten, dass sie es uns nicht einmal zu sagen wagten, ist schmerzhaft. Das bedeutet, dass wir sie im Stich gelassen haben. Wir hätten sie vor Benton schützen sollen.”
La comunidad celebró un servicio religioso por Ruth y su familia, no para celebrar su supervivencia, sino para lamentar lo que habían perdido y pedir perdón por no haber previsto el peligro.
“La comunidad amish es muy unida, pero no somos perfectos”, explica la Dra. Weaver-Zercher. “Podemos pasar por alto señales de abuso, explotación financiera y violencia doméstica. El caso Miller nos obligó a afrontar esa realidad”.
En los años transcurridos desde entonces, la comunidad amish del condado de Holmes ha desarrollado redes informales para ayudar a las familias que enfrentan dificultades financieras, ha creado sistemas de asesoramiento entre pares para identificar a las familias en crisis y, en algunos casos, se ha mostrado más dispuesta a involucrar a las autoridades externas cuando se producen amenazas.
“No podemos permitir que el orgullo o la tradición nos impidan proteger a nuestras familias”, dice el obispo Hochstetler. “Esa es la lección de los Miller”. Los niños
Los hijos de los Miller —Aaron, Sarah, David y Mary— sobrevivieron a la terrible experiencia, pero llevan diferentes cicatrices.
Aaron Miller, de cuarenta y siete años, vive en Indiana con su esposa e hijos. Es carpintero, como su padre, y fabrica muebles bajo el nombre adoptivo de Joseph Miller Jr. Rechazó ser entrevistado para este artículo, pero emitió un comunicado a través del detective Martínez:
“Mi padre hizo lo que tenía que hacer para protegernos. No lo culpo por huir ni por vivir con un nombre falso. Culpo al hombre que le infundió tanto miedo que sintió que no tenía otra opción. Le agradezco a mi padre que nos salvara la vida. Eso es lo que importa.”